sábado, 25 de octubre de 2008

Domingo XXX del Tiempo Ordinario - A-


Si explotan a viudas y huérfanos, se encenderá mi ira contra ustedes 

Lectura del libro del Éxodo 22,20-26
Así dice el Señor: «No oprimirás ni maltratarás al forastero, porque extranjeros fueron ustedes en Egipto. No explotarás a viudas ni a huérfanos, porque, si los explotas y ellos gritan a mí, yo los escucharé. Se encenderá mi ira y los haré morir a espada, tus mujeres quedarán viudas y tus hijos huérfanos. Si prestas dinero a uno de mi pueblo, a un pobre que habita contigo, no serás con él un usurero, cargándole intereses. Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, se lo devolverás antes de ponerse el sol, porque no tiene otro vestido para cubrir su cuerpo. Si no ¿con que va a dormir? Si grita a mí, yo lo escucharé, porque yo soy compasivo». 
Palabra de Dios. 

Salmo responsorial (17)

R. Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza.

- Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza; Señor, mi roca, mi defensa, mi libertador. R.
- Dios mío, peña mía, refugio mío, escudo mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte. Invoco al Señor de mi alabanza y quedo libre de mis enemigos. R.
- Viva el Señor, bendito sea mi Roca, sea ensalzado mi Dios y Salvador. Tú diste gran victoria a tu rey, tuviste misericordia de tu Ungido. R.

Abandonaron los ídolos para servir al Dios y vivir aguardando la vuelta de su Hijo 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 1, 5c-10

Hermanos:
Bien saben como hemos actuado entre ustedes buscando su propio bien. Y ustedes por su parte siguieron nuestro ejemplo y el del Señor, acogiendo la Palabra en medio de tantas tribulaciones con la alegría del Espíritu Santo. Así ustedes llegaron a ser un modelo para todos los creyentes de Macedonia y de Acaya. Y no sólo en Macedonia y Acaya ustedes han difundido la Palabra del Señor, sino que en todas partes se ha extendido la fama de su fe, de suerte que nada tenemos que añadir por nuestra parte, ya que ellos mismos cuentan los detalles del recibimiento que nos dieron: y de como ustedes, abandonando los ídolos, se volvieron a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero, y vivir aguardando la vuelta de su Hijo Jesús desde el cielo, a quien ha resucitado de entre los muertos y que nos libra del castigo futuro. Palabra de Dios. 

Aclamación antes del Evangelio Jn 14,23

Aleluya, aleluya. El que me ama guardará mi palabra -dice el Señor-, y mi Padre lo amará, y vendremos a él. R. Aleluya.

Amarás al Señor, tu Dios, y a tu prójimo como a ti mismo

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 22,34-40

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?». El le dijo: «"Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser”. Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: "Amaras a tu prójimo como a ti mismo". Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas». 
Palabra del Señor. 

 Comentario 

1. Ten compasión del pequeño y del pobre

1.1 Ya sabemos que la Biblia predica la compasión y la misericordia. Lo interesante de la primera lectura de hoy es la manera como se argumenta el mandato de ser compasivos. La idea es: reconócete en el pequeño, mírate en el pobre, descubre que tú fuiste (o, en el fondo, eres) como ese necesitado.
1.2 Uno tiende a pensar que la ayuda debe brotar de la diferencia: "yo tengo mucho y aquel pobre tiene poco." Esa es una parte pero quizá no es la parte más importante. Sólo cuando llegamos a percibir el vínculo profundo que nos une obtenemos ojos capaces de horrorizarse por lo que nos separa.
1.3 Si veo a un mendigo puede sentir desde amor hasta asco. Si de pronto llego a saber que ese mendigo es mi padre, que padece una enfermedad senil, la misericordia brota como un río de amor y generosidad hacia él: cuánto más cerca lo descubro, más me espanta que la pobreza o el hambre nos estén separando hoy. Aplica tú lo mismo a la Humanidad.

2. Directo a la esencia

2.1 Una pregunta directa provocó una respuesta directa: Uno de los escribas se acercó a Jesús y le preguntó: "¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?" Jesús le respondió: "El primero es: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor; amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo es éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay ningún mandamiento mayor que éstos".
2.2 Es bueno recordar ese lenguaje escueto porque en un mundo plagado de fachadas y máscaras es fácil acostumbrarse a disculparlo todo o justificarlo todo o venderlo todo. El orden empieza siempre con un pensamiento claro en la mente; una idea llena de luz atrae a otras. Y hoy Jesús nos da esa clave fundamental, ese primer principio que iluminó su alma santa y que quiere iluminar también nuestras vidas.

2.3 La palabra fundamental en la respuesta de Jesucristo no la podemos perder: AMA. El resto de su respuesta es esencial también, porque todo depende de a quién ames y con qué amor. Tal fue el regalo que nos dio con su vida y su muerte. Bien podemos resumir la existencia de Cristo diciendo que fue una gran cátedra de amor en la que aprendimos que hemos de amar para vivir y hemos de aprender a amar para vencer a la muerte y alcanzar la vida que no muere.

sábado, 11 de octubre de 2008

Domingo XXVIII del Teimpo Ordinario - A-


El Señor preparará un festín, y enjugará las lágrimas de todos los rostros

Lectura del libro de Isaías 25,6-10a

Aquel día, el Señor de los ejércitos preparará para todos los pueblos, en este monte, un festín de manjares suculentos, un festín de buenos vinos; sabrosos alimentos, vinos deliciosos. Y arrancará en este monte el velo que cubre a todos los pueblos, el paño que tapa a todas las naciones. Aniquilará la muerte para siempre. El Señor Dios secará las lágrimas de todos los rostros, y borrará de la tierra la deshonra de su pueblo. -Lo ha dicho el Señor-. Aquel día se dirá: «Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvará; celebremos y gocemos con su salvación. La mano del Señor se posará sobre este monte». Palabra de Dios. 

Salmo responsorial Sal 22

R.- El Señor es mi pastor, nada me falta

El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas. R.-
Me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan. R.-
Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa. R.-
Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término. R.-

Todo lo puedo en aquel que me conforta

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 4, 12-14. 19-20
Hermanos:
Sé lo que es vivir en la pobreza y también lo que es vivir en la abundancia. Estoy entrenado para todo y en todo: a estar satisfecho y a pasar hambre, la abundancia y la privación. Todo lo puedo en aquel que me conforta. Sin embargo, ustedes hicieron bien en compartiendo mis sufrimientos. Mi Dios, por su parte, con su infinita riqueza atenderá con generosidad todas sus necesidades por medio de Cristo Jesús. A Dios, nuestro Padre, sea la gloria por siempre. Amén. Palabra de Dios.

Aleluya                   Cf Ef 1,17-18

El Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine los ojos de nuestro corazón, para que comprendamos cuál es la esperanza a la que nos llama.

A todos los que encuentren, invítenlos a la boda

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 22, 1-14

En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
“El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados, encargándoles que les dijeran: "Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Vengan a la boda". Los invitados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios; otros agarraron a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: "La boda está preparada, pero los invitados no se la merecían. Vayan ahora a los cruces de los caminos, y a todos los que encuentren, invítenlos a la boda." Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de invitados. Cuando el rey entró a saludar a los invitados, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: "Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?" El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los sirvientes: "Atenlo de pies y manos y arrójenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes." Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos. Palabra de Señor. 

Aceptar la invitación de Dios

1. El Banquete

1.1 Para la mayoría de nosotros comer es mucho más que saciar una necesidad. Es un acto social, un tiempo de descanso, la ocasión de disfrutar algo placentero, entre otras cosas. Esto es aún más cierto en el modo típico y fastuoso de los proverbiales banquetes de Oriente, con su música, bebidas y danzas. Y tal es la imagen dominante de las lecturas de este domingo.

1.2 Si ahondamos en este símbolo descubrimos que el banquete es la transición entre el deber y la fiesta, entre la tarea y el descanso, entre lo que hay que hacer y lo que a uno le gusta hacer, entre el trabajo y al celebración. Sobre todo esa palabra es importante, porque la olvidamos fácilmente: para saber creer hay que saber celebrar.

2. Un banquete lleno de luz

2.1 Una expresión nos llama la atención en la primera lectura: el día del banquete es el día de las revelaciones; es el día en que se arranca "el velo que cubre el rostro de todos los pueblos, el paño que oscurece a todas las naciones."

2.2 Nosotros no asociaríamos espontáneamente comer y recibir una luz o revelación especial. La cosa suena más razonable en el contexto de los banquetes de los reyes. Mucha gente nunca podía ver al rey, o sólo lo veía de muy lejos. Un banquete era la ocasión única de ver el rostro del rey, que quedaba grabado en la memoria como un tesoro, pues la época no tenía ni muchos retratos fiables ni cámaras de fotografía.

2.3 Dios se revela en su banquete. Es el rey que hemos estado esperando, el que siempre hemos querido contemplar. Verlo a él, saciarnos en su belleza, saber que es verdad todo lo que nos prometió: todo ello es más valioso y delicioso que los mismos alimentos y bebidas. Y sin embargo, el banquete es todo eso a la vez.

3. No todos querían ir al banquete

3.1 El evangelio toma la misma idea con una variante: por razones que al principio se nos escapan los invitados no están interesados en ir a ese banquete, a pesar el banquete del rey. ¿Suena absurdo, no? Pero no es menos absurdo que nuestra negativa a acoger el amor de Dios que invita. Además, las excusas de los invitados indican que ellos estaban muy satisfechos con lo que tenían, y ese es el problema: la gente satisfecha ya no tiene apetito para comer. La conclusión es que el llamado al Reino, o sea, el llamado al Banquete, requiere que la gente tenga hambre, que sienta necesidad, que esté insatisfecha.


3.2 Luego está el detalle, probablemente agregado posteriormente, del que entró sin traje de fiesta. También esto suena absurdo, pero debe recordarse que la indumentaria era parte sobreentendida de la invitación, o como algunos comentaristas indican, era provista muchas veces por el mismo anfitrión. Aún otra interpretación es que el "vestido de bodas" era sencillamente "el mejor vestido," o sea, no la ropa de labor o ropa ordinaria. Cada una de estas interpretaciones conduce a enseñanzas alegóricas útiles, por ejemplo, que si Dios nos invita a él iremos no de cualquier manera, sino con lo mejor de nuestro corazón o lo más puro y brillante de nuestra fe.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Domingo XXVI del Tiempo Ordinario - A-


Cuando el malvado se convierte de la maldad,
salva su propia vida

Lectura de la profecía de Ezequiel 18, 25-28
Así dice el Señor:
“Ustedes comentan: “no es justo el proceder del Señor. Escucha, pueblo de Israel: ¿es injusto mi proceder?, ¿No es más bien el proceder de ustedes el que es injusto? Cuando el justo se aparta de su justicia, comete la maldad y muere, muere por la maldad que cometió. Y cuando el malvado se convierte de la maldad que hizo y practica el derecho y la justicia, él mismo salva su vida. Si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá. Palabra de Dios. 


Salmo responsorial (Salmo 24)

R.- Recuerda, Señor, que tu misericordia es eterna.


Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas: haz que camine con lealtad; enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador, y todo el día te estoy esperando. R.-
Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas; no te acuerdes de los pecados ni de las maldades de mi juventud; acuérdate de mí con misericordia, por tu bondad, Señor. R.-
El Señor es bueno y es recto, y enseña el camino a los pecadores; hace caminar a los humildes con rectitud, enseña su camino a los humildes. R.-

Tengan entre ustedes los sentimientos propios de Cristo Jesús

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 2, 1-11

Hermanos:
Si quieren ustedes darme el consuelo de Cristo y aliviarme con su amor, si nos une el mismo Espíritu y tienen entrañas compasivas, denme esta gran alegría: manténganse unánimes y concordes con un mismo amor y un mismo sentir. No obren por rivalidad ni por ostentación, déjense guiar por la humildad y consideren siempre a los demás superiores a ustedes mismos. No se encierren en sus intereses, sino busquen todos el interés de los demás. Tengan entre ustedes los sentimientos de Cristo Jesús.
Él, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el "Nombre-sobre-todo-nombre"; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble, en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: “Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre”. Palabra de Dios. 

Aleluya
Jn 10, 27
R/.   Aleluya, aleluya, aleluya.

V/.   Mis ovejas escuchan mi voz —dice el Señor—,
        y yo las conozco, y ellas me siguen..   R/.

Se arrepintió y fue. Los publicanos y las prostitutas van por delante de ustedes en el reino de Dios

Lectura del santo evangelio según san Mateo 21, 28-32
En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
“¿Qué les parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: "Hijo, ve hoy a trabajar en mi viña". Él le contestó: "No quiero." Pero después recapacitó y fue. Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: "Voy, señor." Pero no fue. ¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?
Contestaron: “El primero”.
Entonces Jesús les dijo:
Les aseguro que los publicanos y las prostitutas entrarán antes que ustedes en el reino de Dios. Porque vino Juan a ustedes enseñándoles el camino de la salvación, y no le creyeron; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y ustedes, a pesar de esto, no se arrepintieron ni creyeron en él. Palabra del Señor. 

Una decisión personal

El tema de hoy es nuestra responsabilidad personal ante nuestro destino eterno. Es el mensaje tanto de la primera lectura como de la parábola evangélica.
Nuestra felicidad eterna es un don gratuito de Dios. Nos llama a la vida y nos quiere hacer partícipes de su propia felicidad. Pero, somos libres. En consecuencia, la salvación es fruto también de nuestra colaboración y de nuestra libre elección. "Aquel que te ha creado sin que tú lo hayas pedido, no te salvará sin que tu lo desees", afirma san Agustín. Signo de esta libertad del hombre es su capacidad de convertirse del mal al bien, de volverse bueno en lugar de malo.
En el evangelio de hoy, el Padre Dios llama a sus hijos a colaborar con él. Se presenta como un padre que pide la libre colaboración de nosotros, sus hijos, en el cultivo de la "viña familiar". Esta viña de Dios son el mundo y la Iglesia. Dios nos encomienda la tarea de hacerlos más solidarios y fraternos.
La parábola de hoy condena un cristianismo "declamatorio", hinchado de lindas palabras, pero vacío de hechos convincentes. ¡Cuántos cristianos se hallan en estas condiciones! A las palabras deben seguir las acciones. A los principios, la conducta coherente, el ejemplo personal. Lo que decide nuestro destino eterno no es lo que decimos o sabemos, sino lo que hacemos. Bien sabemos todos que, al final de la vida, no nos juzgarán por la doctrina, sino por los hechos: el pan compartido con el hambriento, el abrigo ofrecido al desnudo, la compasión practicada con el enfermo, el encarcelado ...

sábado, 20 de septiembre de 2008

Domingo XXV del Tiempo Ordinario - A-


Mis planes no son sus planes

Lectura del libro de Isaías 55, 6-9

Busquen al Señor mientras se deja encontrar, invóquenlo mientras esté cerca; que el malvado abandone su camino, y el criminal sus planes; que regrese al Señor, y él tendrá piedad; a nuestro Dios, que es rico en perdón. Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, ni mis caminos no son los caminos de ustedes —oráculo del Señor—. Como el cielo está por encima de la tierra, mis caminos están por encima de los de ustedes, mis pensamientos, de sus pensamientos. 
Palabra de Dios. 


Salmo responsorial Sal. 144


R.- Cerca está el Señor de los que lo invocan.


Día tras día, te bendeciré, Dios mío 
y alabaré tu nombre por siempre jamás.
Grande es el Señor y merece toda alabanza,
es incalculable su grandeza. R.-

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad.
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas. R.-

El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones;
cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente. R.-

Para mí la vida es Cristo

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 1, 20c-24. 27a
Hermanos:
Cristo será glorificado abiertamente en mi cuerpo, tanto si vivo como si muero. Para mí la vida es Cristo, y una ganancia el morir. Pero, si el vivir esta vida mortal me supone trabajo fructífero, no sé qué escoger. Me encuentro en ese dilema: por un lado, deseo partir para estar con Cristo, que es con mucho lo mejor; pero, por otro, quedarme en esta vida veo que es más necesario para ustedes. Lo importante es que ustedes lleven una vida digna del Evangelio de Cristo.
Palabra de Dios.

¿Vas a tener tú envidia porque soy bueno?

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 20, 1-16

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:
“El Reino de los Cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar trabajadores para su viña. Después de contratar a los trabajadores por un denario al día, los mandó a su viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: "Vayan también ustedes a mi viña, y los pagaré lo debido”. Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, sin trabajo, y les dijo: "¿Por qué están aquí el día entero sin trabajar?" Le respondieron: "Nadie nos ha contratado." Él les dijo: "Vayan también ustedes a mi viña."
Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz: "Llama a los jornaleros y págalos el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros." Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: "Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno." Él replicó a uno de ellos: "Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No quedamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?" Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos.
Palabra del Señor.

Homilía 

1. Invitaciones de Dios
1.1 Dios llama, Dios invita: ese es el mensaje de este domingo. Nuestro Dios no es uno que se queda cómodo en su casa feliz, ausente de la suerte de sus creaturas. Si Dios llama es porque ama. Nos llama porque le importamos.
1.2 El primer llamado que nos hizo Dios fue a la existencia. El capítulo primero del Génesis describe el acto creador como el fruto de una palabra poderosa que trae de la nada al ser. Dios me llamó cuando me creó.
1.3 Pero Dios me creó libre, esto es, capaz de aceptar su voz o incluso de rechazarla. Por eso, no sólo me habló para crearme, sino que me guía o quiere guiarme con su voz. A través de sus profetas Dios se deja oír, como lo hizo hoy por boca de Isaías: "¡que el malvado abandone su camino y el criminal sus planes!"
1.4 La voz de Dios se dirige a todo nuestro ser. Por consiguiente, no apunta solamente a lo que hemos sido, por ejemplo para denunciar nuestros pecados, sino que mira a lo que podemos llegar a ser. Por eso la palabra divina da fuerza y una razón para la esperanza: "que el malvado regrese al Señor, y él tendrá piedad; a nuestro Dios, que es rico en perdón..."

2. Una mirada más amplia
2.1 Como nuestra mirada es tan limitada en tantos aspectos, a menudo nos cuesta trabajo adivinar las razones de Dios.
2.2 Si nuestra mirada pudiera ampliarse, si no se limitara solo al pasado y el presente, podríamos, como hace Dios, ver las infinitas posibilidades de la gente que nos rodea. Veríamos que un perseguidor, como Pablo, puede llegar a ser un gran apóstol. Veríamos que un vividor como Francisco de Asís puede llegar a ser un santo maravilloso. Veríamos que un pescador de peces podía llegar a ser y llegó a ser "pescador de hombres."
2.3 Pero hay más que eso. Si nuestra mirada se amplía reconocemos que no sólo existe la belleza de no haberse equivocado sino también la belleza de ser perdonado. Es sobre todo esa belleza la que más nos cuesta descubrir, y sin embargo es indispensable descubrirla si queremos entender aunque sólo sea los rudimentos de la inmensidad del amor que Dios nos tiene, pues en nada brilla tanto el amor como en el perdón.

3. Los últimos y los primeros
3.1 Parece cosa comprobada que Jesús utilizó algunos de los recursos "pedagógicos" que eran de uso frecuente entre los maestros rabinos. Expresiones como "los últimos serán los primeros, y los primeros, los últimos" tienen una fuerza mnemotécnica muy grande. Resultan fáciles de recordar por su estilo paradójico y por la multitud de situaciones a los que pueden aplicarse. Jesús utilizó varias de esas expresiones paradójicas. Otra, por ejemplo, es: "el que se humilla será ensalzado y el que se ensalza será humillado". Y otra semejante: "nada hay oculto que no llegue a saberse". Este modo de hablar hacía que las enseñanzas del Señor quedaran grabadas pronta y profundamente en el corazón de sus oyentes, incluso si no podían escuchar completos largos discursos.
3.2 El evangelio de hoy pone en escena un pequeño drama que ilustra por qué hay primeros que resultan últimos y últimos que quedan de primeros.
3.3 Los "primeros" en este caso son los que fueron contratados en primer lugar; consiguientemente, los "últimos" corresponden a los que llegaron al caer de la tarde. Para todos el poder trabajar fue en sí mismo un regalo, porque todos estaban perdiendo la vida sin dirección ni sentido, pero ese regalo dejó de serlo en la mente de aquellos que lo recibieron primero. Para ellos el regalo se volvió tedio, y la oportunidad, una tarea. Llegar de primeros no aumento su gratitud sino su capacidad de crítica y su sensibilidad al propio dolor o incomodidad. Por eso acabaron de últimos.

3.4 A nosotros puede sucedernos lo mismo. En ocasiones sucede que quien ha tenido menos ocasiones de pecar no por ello cuenta en su balance más ocasiones para agradecer. Y pasa también que quien llevó una vida lejana al Señor cuando le descubre avanza más y mejor que los que siempre estuvieron cercanos a él.

Lectura semanal
Lunes 22:Prov 3, 27-34; Sal 14; Lc 8, 16-18
Martes 23:San Pío de Pietrelcina, presbítero. MO. Prov 21, 1-6. 10-13; Sal 118; Lc 8, 19-21
Miércoles 24:La Virgen de la Merced. M. Prov 30, 5-9; Sal 118; Lc 9, 1-6
Jueves 25:Eclo 1, 2-11; Sal 89; Lc 9, 7-9
Viernes 26:Eclo 3, 1-11; Sal 143; Lucas 9, 18-22
Sábado 27: San Vicente de Paúl, presbítero. MO. Eclo 11, 9-12, 8; Sal 89; Lc 9, 43b-45

domingo, 14 de septiembre de 2008

La Exaltación de la Santa Cruz


La Iglesia en este día, celebra la veneración a las reliquias de la Cruz de Cristo en Jerusalén, tras ser recuperada de manos de los persas por el emperador Heráclito.
Según manifiesta la historia, al recuperar el precioso madero, el emperador quiso cargar una cruz, como había hecho Cristo a través de la ciudad, pero tan pronto puso el madero al hombro e intentó entrar a un recinto sagrado, no pudo hacerlo y quedó paralizado.
El patriarca Zacarías, que iba a su lado, le indicó que todo aquel esplendor imperial iba en desacuerdo con el aspecto humilde y doloroso de Cristo cuando iba cargando la Cruz por las calles de Jerusalén.
Entonces, el emperador se despojó de su atuendo imperial, y con simples vestiduras, avanzó sin dificultad seguido por todo el pueblo, hasta dejar la cruz en el sitio donde antes era venerada.
Los fragmentos de la Santa Cruz se encontraban en el cofre de plata dentro del cual se los habían llevado los persas, y cuando el patriarca y los clérigos abrieron el cofre, todos los fieles veneraron las reliquias con mucho fervor, incluso se produjeron muchos milagros.

Si alguno era mordido y miraba la serpiente de bronce
quedaba curado


Lectura del libro de los Números 21,4b-9

En aquellos días, el pueblo estaba extenuado del camino, y habló contra Dios y contra Moisés: «¿Por que nos has sacado de Egipto para morir en el desierto? No tenemos ni pan, ni agua, y nos da náusea ese pan sin cuerpo». El Señor envió contra el pueblo serpientes venenosas, que los mordían, y murieron muchos israelitas. Entonces el pueblo acudió a Moisés, diciendo: «Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti; reza al Señor para que aparte de nosotros las serpientes». Moisés rezó al Señor por el pueblo y el Señor le respondió: «Haz una serpiente venenosa y colócala en un estandarte, los mordidos de serpientes quedarán sanos al mirarla». Moisés hizo una serpiente de bronce y la colocó en un estandarte. Cuando una serpiente mordía a uno, el miraba la serpiente de bronce y quedaba curado. 
                                                                  Palabra de Dios


Salmo responsorial    (77) 

R. No olviden las proezas del Señor. 

- Pueblo mío, escucha mi enseñanza, presta atención a las palabras de mi boca: Yo voy a recitar un poema, a revelar enigmas del pasado. R.

- Cuando los hacía morir, lo buscaban y se volvían a él ansiosamente: Recordaban que Dios era su roca, y el Altísimo, su libertador. R.
- Pero lo elogiaban de labios para afuera y mentían con sus lenguas; su corazón no era sincero con él y no eran fieles a su alianza. R.
-El Señor, que es compasivo, los perdonaba en lugar de exterminarlos; una y otra vez reprimió su enojo y no dio rienda suelta a su furor. R.

Cristo se humilló así mismo, por eso Dios lo exaltó
sobre todas las cosas

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 2,5-11

Hermanos: 
Tengan entre ustedes los sentimientos propios de Cristo Jesús. El, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso, Dios lo levantó sobre todo y le concedió el «nombre-sobre-todo-nombre»; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para la gloria de Dios Padre. Por lo tanto, queridos hermanos, ya que siempre me han obedecido, no sólo cuando yo estaba presente, sino mucho más ahora en mi ausencia, trabajen por su salvación con temor y temblor. 
                                                                    Palabra de Dios.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.

Te adoramos, Cristo, y te bendecimos, porque con tu cruz has redimido al mundo.

R. Aleluya.

El Hijo del hombre tiene que ser levantado

Lectura del santo evangelio según san Juan 3,13-17

En aquel tiempo, Jesús dijo a Nicodemo: «Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del hombre que está en el cielo. De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto, para que todos los que creen en el tengan Vida eterna. Sí, Dios amo tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él».

                                                             Palabra del Señor. 

LA CRUZ: MISTERIO DE AMOR

Celebramos hoy una hermosa fiesta: la Exaltación de la Santa Cruz. Una fiesta que nos invita a volver nuestros ojos hacia el misterio de la cruz. Podemos hoy contemplar al Hijo de Dios elevado sobre la tierra "para que todo el que cree en él tenga vida eterna". Podemos contemplar el misterio de la cruz para que penetre en nuestra alma y se convierta en luz interior y comprensión amorosa del plan de Dios.

¡Qué importante es contemplar la cruz como misterio de amor! Jesucristo es Dios que se hizo hombre, se humilló a sí mismo, y se hizo obediente hasta la muerte y muerte de cruz. La cruz es humillación, pero no humillación sufrida por una fuerza externa. ¡No! La cruz se entiende desde el amor: «Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen él (...) Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él». Vista desde Dios, la cruz es misterio de amor generoso, misterio de salvación. No nos cansemos de contemplar la grandeza de un amor infinito, fiel, generoso, desbordante, incondicionado, universal. Amor de Dios en Cristo.

Contemplando este misterio de amor viene bien preguntarse: .¿Qué voy a hacer por Cristo que tanto me ama? Un modo de agradecer ese misterio de amor crucificado puede ser acoger la sugerencia del Señor por medio de san Pablo: «Tengan entre ustedes los mismos sentimientos de Cristo Jesús» (Flp 2,5). Aprender a sentir como Jesús, a amar como Jesús, a servir como Jesús, a amar con humildad como él.

Muchos hermanos, miembros de la Iglesia que «completa en su carne lo que falta a la pasión de Cristo» (Col 1, 24), sufren. Y Jesús nos enseñó que cada cosa que hacemos con uno de los pequeños a él se lo hacemos (cf. Mt 25, 31-46). La contemplación del amor crucificado podría sensibilizarnos para acudir generosamente a nuestros hermanos en necesidad. El amor de Dios por nosotros, mostrado en la cruz, nos lleve a amarle a él también en nuestros hermanos que sufren y nos necesitan.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Domingo XXIII del Teimpo Ordinario - A-


Sí no hablas al malvado, te pediré cuenta de su sangre

Lectura de la profecía de Ezequiel        33,7-9

Así dice el Señor: «A ti, hijo de Adán, yo te he puesto como centinela del pueblo de Israel; cuando escuches palabras de mi boca, les advertirás de mi parte. Si yo digo al malvado: "¡Malvado, eres reo de muerte!", y tú no le adviertes para que cambie de conducta, el malvado morirá por su culpa, pero a ti te pediré cuenta de su sangre; pero si tu adviertes al malvado para que cambie de conducta, si no cambia de conducta, el morirá por su culpa, pero tu habrás salvado la vida».
                                                                          Palabra de Dios. 


Salmo (94) 

R. Escuchemos la voz del Señor. 

- Vengan, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva; entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos. R.


- Entren, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro. Porque él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo el rebano que el guía. R.

- Ojalá escuchen hoy su voz: «No endurezcan el corazón como en Meribá, como el día de Masá en el desierto; cuando sus padres me pusieron a prueba y me tentaron, aunque habían visto mis obras». R.

La plenitud de la ley es el amor

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 13 8-10

Hermanos: A nadie le deban nada, más que amor porque el que ama a su prójimo tiene cumplido el resto de la ley. De hecho el «no cometerás adulterio, no matarás, no robarás no envidiarás» y los demás mandamientos que haya, se resumen en esta frase: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo». Uno que ama a su prójimo no le hace daño; por eso amar es cumplir la ley entera.
                                                                            Palabra de Dios. 

Aclamación antes del Evangelio 2Co 5 19

Aleluya, aleluya. 
Dios en Cristo, estaba reconciliando al mundo consigo, y a nosotros nos ha confiado la palabra de la reconciliación. 
Aleluya.

Si te hace caso, has salvado a tu hermano

Lectura del santo evangelio según san Mateo 18,15-20

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si tu hermano peca, llámale la atención a solas. Si te hace caso has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un pagano o como un publicano.
Les aseguro que todo lo que aten en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desaten en la tierra quedará desatado en el cielo.
Les aseguro, además, que si dos de ustedes se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del Cielo. Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos». 
                                                                     Palabra del Señor. 

CORRECCION Y “PROMOCION” FRATERNA

Dar buen consejo al que lo necesita, corregir al que yerra, es un deber de justicia para todos. Todos somos "centinelas" los unos de los otros; todos debemos cuidarnos y ayudarnos mutuamente. ¡Cuántas vidas han mejorado, se han transformado por un buen consejo! ¡Cuántos de nosotros debemos reconocer que hemos mejorado porque otros han sido capaces de decirnos cosas que no veíamos en nosotros mismos o en los problemas que nos afectan!
Aconsejar, corregir es un arte difícil. Requiere tacto y comprensión. La corrección ha de hacerse con ecuanimidad y delicadeza. "Nunca reprendas si en tus labios no puede dibujarse una sonrisa, y si en tu corazón no reina la paz", aconsejaba san Francisco de Sales.
A esta “corrección” conviene llamarla de otra manera: podríamos hablar de "promoción fraterna". Porque no se trata de quitar los defectos del otro, que quizá me molestan. La finalidad es ayudarlo en su promoción, como persona y como cristiano, para que siga avanzando y creciendo en su camino personal. Esta "promoción fraterna" debe hacerse con amor. Algunos consejos prácticos al respecto:
- Un seguidor de Jesús siempre debe estar dispuesto a escuchar.
- Saber esperar que el otro madure y progrese, es otra importante actitud.
Hay ocasiones en que no se puede ni se debe decir toda la verdad "de golpe". Es necesario proceder gradualmente, con paciencia.
- Hagamos el esfuerzo de meternos en la piel del hermano: "No hagas a otra lo que no quieres que hagan contigo".
- Al evaluar los defectos ajenos, es oportuno ponderar cómo seríamos nosotros si hubiésemos nacido y crecido en el ambiente en que ello hizo, cuales son los condicionamientos que han marcado y formado su persona.
- La oración ha de preceder a todo el proceso. Nos ayudará a encontrar equilibrio, a evitar "camuflados" deseos de venganza.
- Luchemos para no "dar un caso por perdido". Hay que ser capaces de insistir, con prudencia y tacto, porque creemos en un Dios que siempre ofrece al hombre la posibilidad de la conversión y del avance.

jueves, 28 de agosto de 2008

Domingo XXII del Tiempo Ordinario - A-


La palabra del Señor se me volvió insulto y burla

Lectura del libro de Jeremías                         20,7-9

Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir; me forzaste y me venciste. Yo era motivo de riza todo el día, todos se burlaban de mí. Si hablo, es a gritos, clamando ¡violencia, destrucción!, la palabra del Señor se me volvió insulto y burla constantes, y me dije: No me acordaré de él, no hablaré más en su Nombre. Pero la sentía dentro como fuego ardiente encerrado en los huesos: hacía esfuerzos por contenerla y no podía. 
                                                                              Palabra de Dios. 

Salmo responsorial (62)

R. Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.

- Oh Dios, tu eres mi Dios, por ti madrugo, mi alma está sedienta de ti; mi carne tiene ansia de ti como tierra reseca, sedienta, sin agua. R.

- ¡Cómo te contemplaba en el santuario viendo tu fuerza y tu gloria! Tu gracia vale más que la vida, te alabarán mis labios. R.

- Toda mi vida te bendeciré y alzaré las manos invocándote. Me saciaré de manjares exquisitos, y mis labios te alabarán jubilosos. R.

- Porque fuiste mi auxilio, y a la sombra de tus alas canto con júbilo; mi alma esta unida a ti, y tu diestra me sostiene. R.


Ofréscanse como sacrificio vivo

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos   12,1-2

Ahora, hermanos, por la misericordia de Dios, los invito a ofrecerse como sacrificio vivo, santo, aceptable a Dios: este es el verdadero culto. 
No se acomoden a este mundo, por el contrario transfórmense interiormente con una mentalidad nueva para discernir la voluntad de Dios, lo que es bueno y aceptable y perfecto. 
                                                                             Palabra de Dios.


 ALELUYA     Ef 1, 17-18

Aleluya, aleluya, aleluya.


El Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine los ojos de nuestro

corazón, para que comprendamos cuál es la esperanza a la que nos

llama.


El que quiera seguirme que se niegue a sí mismo

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo               16,21-27

En aquel tiempo, Jesús comenzó a explicar a sus discípulos que debía ir a Jerusalén, padecer mucho por causa de los ancianos, sumos sacerdotes y letrados, sufrir la muerte y al tercer día resucitar. 
Pedro se lo llevó aparte y se puso a reprenderlo: «¡Dios no lo permita, Señor! No te sucederá tal cosa».
Él se volvió y dijo a Pedro: «¡Aléjate, Satanás!, quieres hacerme caer. Piensas como los hombres, no como Dios». 
Entonces Jesús dijo a los discípulos: «El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz y me siga. El que quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda la vida por mi causa; la salvará. ¿De qué le vale al hombre ganar todo el mundo, si pierde su vida? ¿qué precio pagará por su vida? El Hijo del hombre ha de venir con la gloria de su Padre y acompañado de sus ángeles. Entonces pagará a cada uno según su conducta ».
                                                                           Palabra del Señor. 

EL SECRETO DE LA CRUZ

Nada más urgente que aprender la lección de la cruz. La cruz material se compone de dos palos: uno, une el cielo con la tierra; el otro, un horizonte con el otro. Se alargan en todas direcciones, abrazan todo el ámbito de la existencia. Hay leyes naturales que actúan con absoluta indiscriminación, sin pedirnos permiso: enfermedad, accidentes, desgracias de todo tipo... El cristiano las mira con los ojos de la Fe. Sabe que Dios no quiere el sufrimiento de sus hijos, y mientras se esfuerza en superarlas con todos los medios a su alcance, pone en ello mucho amor: Sólo el amor a los designios inescrutables de Dios da fuerza para llevar la cruz.

Tengamos presente que "cargar la cruz" hay que entenderlo en el contexto de la vida de Jesús. No se trata de buscar el dolor por el dolor, ni siquiera de "resignarse" pasivamente ante él. ¡Esa no es la enseñanza de Jesús! La esencia del cristianismo no consiste en sufrir mucho, sino en amar mucho. Frente al dolor, en todas sus formas, hay que luchar por superarlo. Pero luchar apoyados en la fe, es decir, en la convicción de que Dios lucha a nuestro lado.

La cruz que hay que cargar cada día es la esforzada decisión de superar el propio egoísmo, de no retener la vida para uno mismo, desentendiéndose de la humanidad; sino gastarla gozosamente en el servicio del Señor a través del servicio a los hermanos. Sólo vive el que convive. Pero convivir es renunciar a considerarse el centro del universo. Es disponerse a aceptar a los otros, a buscar su bien y su felicidad, a tal punto que vale la pena callar para que los otros hablen; vale la pena esforzarse y sacrificarse para que otros sufran menos, sonrían más: ¿De qué le sirve la vida al hombre encerrado en sí mismo, aislado, incapaz de amar y darse a los demás?

A través de su ejemplo, Jesús nos da el secreto de su propia cruz y de la nuestra: el amor. Y, junto al amor, la esperanza: donde está la cruz, la resurrección está a su lado.

ORACIÓN POR LOS DIFUNTOS

  ORACIÓN EN EL VELORIO En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Bajen santos de Dios, salgan al paso, ángeles de Señor, ...