miércoles, 14 de enero de 2009

Bautismo del Señor


El Bautismo de Jesús

En la narración del bautismo de Jesús, el evangelista Marcos hace converger los elementos mesiánicos propios de algunos importantes textos bíblicos, como los "cantos del siervo del Señor", incluidos en los capítulos 42-53 del libro del profeta Isaías. El bautismo era considerado, en la tradición de Israel, como un rito de purificación (cf. Ez 36, 25-29), ligado con las diversas abluciones a que los Hebreos se sometían para su práctica religiosa.
Para Jesús, que lleva a cumplimiento la misión del "siervo del Señor", significaba, en cambio, asumir sobre sí, ya al comienzo de su ministerio, los pecados de Israel y de la humanidad.
Poniéndose en la fila de los pecadores, Jesús manifiesta la plena solidaridad del "siervo del Señor", que se ofrece a sí mismo por la salvación de ellos.
El abrirse del cielo es una imagen apreciada en la tradición bíblica, con ella se expresa la revelación de Dios al hombre. El texto más cercano parece ser el de Isaías 63, 19: "Si abrieras los cielos y bajases! Delante de ti saltarían de gozo los montes". El descendimiento del Espíritu Santo indica el don de que es enriquecido mayormente el Mesías. Sólo a El, en efecto, reserva la Biblia la plenitud del Espíritu de Dios, como se lee en Isaías 11,2: "Sobre él se posará el Espíritu del Señor, espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de conocimiento y de temor del Señor".
La imagen de la paloma pretende materializar la presencia trascendente de Dios. Con esta imagen la Biblia designa sea a Israel (Os 11, 11), sea al Espíritu que se cernía sobre las aguas primordiales (Gn 12), como se lee en un texto rabínico: "El Espíritu de Dios estaba sobre la superficie de las aguas como una paloma que cobija a sus polluelos, sin tocarlos".
En fin, designa también la misma presencia de Yahvé: la morada de Dios (en hebreo Shekina) estaba figurada con la imagen de una paloma.

MONICIÓN

Hoy es el último día del tiempo de Navidad. Aquel niño que adorábamos en Belén con los ángeles y los pastores, aquel niño que el domingo pasado se manifestaba a los magos que venían de tierras lejanas guiados por una estrella, hoy lo contemplamos ya como un hombre adulto, que se acerca al río Jordán con todos los que querían recibir el bautismo de conversión que Juan predicaba. Y allí, en aquel ambiente de fe, Dios manifiesta públicamente que Jesús es su enviado, su Hijo. Y Jesús comienza, desde aquel momento, su misión.
Hoy, en esta fiesta del Bautismo del Señor, somos invitados a reafirmar nuestra fe en Jesús, nuestra voluntad de seguirle, nuestra convicción profunda de que él es, realmente, para todos nosotros, el camino que nos conduce a la verdadera vida.
Celebrante: La gracia, el amor y la paz de nuestro Señor Jesucristo, el Hijo amado de Dios, esté con todos ustedes.
Acto penitencial: Ahora, en silencio, pidámosle a Jesús que nos renueve con su gracia. (Silencio).
( Se puede hacer el rito de la bendición y aspersión como renovación de nuestro baustismo)
Gloria

Monición a las lecturas
1ª. Las palabras de los profetas nos ayudan a conocer mejor a Jesús. Escuchemos ahora este anuncio, que veremos realizado en el evangelio.
Salmo 28: “El Señor bendice a su pueblo con la paz”
2ª. El bautismo de Jesús es un momento determinante en su vida, es el inicio de su misión. Escuchemos como el apóstol Pedro nos lo explica.
Profesión de fe: (si se cree oportuno). Hoy, celebrando que Jesús comienza su misión, la misión de anunciar el Reino de Dios, reafirmemos de un modo especial nuestra fe renovando las promesas de nuestro bautismo. Respondamos a cada pregunta diciendo: SI CREO.

Plegaria universal:
A Jesús, el Hijo amado de Dios, el que viene a abrirnos el camino de la verdadera vida, orémosle diciendo:
R. JESUS, HIJO DE DIOS, ESCÚCHANOS:
1. Para que la Iglesia sea siempre un testimonio transparente del Evangelio. OREMOS:
2. Para que los hombres y mujeres de buena voluntad que no creen en Jesucristo lleguen a descubrir la alegría de la fe. OREMOS:
3. Para que la fuerza del Espíritu transforme los corazones de los que viven encerrados en el egoísmo y buscan sólo la riqueza y el poder. OREMOS:
4. Para que los pobres y los enfermos tengan la ayuda y la compañía que necesitan. OREMOS:
5. Para que todos nosotros vivamos cada día más plenamente nuestro camino cristiano. OREMOS:
Celebrante: Escúchanos, Señor Jesús, tu que pasaste por este mundo haciendo el bien y liberando de la dominación del mal. Enséñanos a vivir como tú, y condúcenos a tu Reino. Tú, que eres hombre como nosotros y vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos.

Lectura del libro de Isaías 42,1-4.6-7
Así dice el Señor: «Miren a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero. Sobre él he puesto mi espíritu, para que traiga el derecho a las naciones. No gritará, no clamará, no voceará por las calles. La caña resquebrajada no la quebrará, ni apagará la mecha que apenas arde. Promoverá fielmente el derecho, y no se debilitará ni se cansará, hasta implantarlo en la tierra, los pueblos lejanos anhelan su enseñanza. Yo, el Señor, te he llamado según mi plan salvador, te he cogido de la mano, te he formado, y te he hecho mediador de un pueblo, luz de las naciones. Para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión, y del calabozo a los que habitan las tinieblas». Palabra de Dios. R. Te alabarnos, Señor.

Salmo (28)
R. El Señor bendice a su pueblo con la paz.

- Hijos de Dios, aclamen al Señor, aclamen la gloria del nombre del Señor, póstrense ante el Señor en el atrio sagrado. /R.
- La voz del Señor sobre las aguas, el Señor sobre las aguas torrenciales. La voz del Señor es potente, la voz del Señor es magnífica. /R.
- El Dios de la gloria ha tronado. En su templo un grito unánime: «¡Gloria!» EI Señor se sienta por encima del aguacero, el Señor se sienta como rey eterno. /R. -

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 10,34-38
En aquellos días, Pedro tomó 1a palabra y dijo: «Ahora comprendo que Dios no hace distinciones; acepta al que lo honra y obra rectamente, sea de la nación que sea. Envió su palabra a los hijos de Israel, anunciando la paz que traería Jesucristo, el Señor de todos. Ustedes saben lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, comenzando por Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él». Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.

Lectura del santo evangelio según san Marcos 1,7-11
En aquel tiempo, proclamaba Juan: «Después de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo los he bautizado con agua, pero él los bautizará con Espíritu Santo». Por entonces llegó Jesús desde Nazaret de Galilea a que Juan lo bautizara en el Jordán. Apenas salió del agua, vio rasgarse el cielo y al Espíritu bajar hacia él como una paloma. Se oyó una voz del cielo: «Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto».Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Lecturas y celebraciones
Lunes 12: Hebreos 1,1-6; Sal 96; Marcos 1,14-20
Martes 13: Hebreos 2,5-12; Sal 8; Marcos 1,21-28. XVIII Aniversario de la Ordenación Episcopal de Mons. Sebastián Ramis Torrens, TOR.
Miércoles14: Hebreos 2,14-18; Sal 104; Marcos 1,29-39.
Jueves 15: Hebreos 3,7-14; Sal 94; Marcos 1,40-45.
Viernes16: Hebreos4,1-5.11; Sal 77;Marcos2,1-12.
Sábado 17: San Antonio Abad (MO) Hebreos 4,12-16; Sal 18; Marcos 2,13-17.

sábado, 3 de enero de 2009

Epifania del Señor


Monición de entrada
En la ciudad de David nos ha nacido un Salvador. Dios se ha hecho hombre. Y hoy celebramos con gran alegría que su luz y su vida alcanza a toda la humanidad.

Celebrante: Hermanos, que esa luz y esa vida estén con todos ustedes.

Perdón: Como los magos de Oriente, nosotros también nos ponemos en silencio ante Jesús, y lo adoramos desde lo más profundo de nuestro corazón como nuestro Mesías y Señor.
- Tú, estrella luminosa para toda la humanidad. SEÑOR, TEN PIEDAD.
- Tú, fuente de inmensa alegría. CRISTO, TEN PIEDAD.
- Tú, camino de verdad y de vida. SEÑOR, TEN PIEDAD.

Gloria: El día de Navidad, allí en Belén, la luz de los ángeles anunció a los pastores el nacimiento de la vida. También hoy, una estrella luminosa conduce desde Oriente a los magos hasta el niño, el Señor del mundo, en brazos de su madre María. Alabemos y cantemos ahora la gloria de Dios que es paz y alegría para la humanidad.

Monición a las lecturas:
1ª.- Comenzamos las lecturas de la palabra de Dios con un himno lleno de alegría. A la vuelta del exilio de Babilonia, los israelitas llegan a la ciudad de Jerusalén y la encuentran prácticamente destruida: habrá que empezar casi de cero, el trabajo que se les presenta será agotador. Pero el profeta, lleno del Espíritu, les anuncia que aquella ciudad destrozada será una ciudad luminosa, el lugar hacia el que dirigirán sus miradas todos los pueblos de la tierra. Nosotros, hoy, vemos realizada esta profecía en Jesús, aquel niño pequeño y débil que será luz y camino para toda la humanidad.
2ª.- La profecía de Isaías que hemos escuchado en la primera lectura se hace realidad: san Pablo nos anuncia que nadie queda excluido de la gran noticia del Evangelio de Jesucristo.

Lectura del libro de Isaías 60,1-6
¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti! Mira: las tinieblas cubren la tierra, y la oscuridad los pueblos, pero sobre ti amanecerá el Señor, su gloria aparecerá sobre ti. Y caminarán los pueblos a tu luz, los reyes al resplandor de tu aurora. Levanta la vista en torno, mira: todos se han reunido, vienen hacia ti; tus hijos llegan de lejos, a tus hijas las traen en brazos. Al ver esto, te pondrás radiante de alegría; palpitará y se emocionará tu corazón, cuando vuelquen sobre ti los tesoros del mar y te traigan las riquezas de los pueblos. Te inundará una multitud de camellos, de dromedarios de Madián y de Efá. Vienen todos de Saba, trayendo incienso y oro, y proclamando las alabanzas del Señor. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor

Salmo (71)
R. Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.

- Dios mío, contra tu juicio al rey, tu justicia al hijo de reyes, para que rija a tu pueblo con justicia, a tus humildes con rectitud. / R.
- Que en sus días florezca la justicia y la paz hasta que falte la luna; que domine de mar a mar, del Gran Río al confín de la tierra. /R.
- Que los reyes de Tarsis y de las islas le paguen tributo. Que los reyes de Saba y de Arabia le ofrezcan sus dones; que se postren ante el todos los reyes, y que todos los pueblos le sirvan. / R.
- El librará al pobre que clamaba, al afligido que no tenía protector; el se apiadara del pobre y del indigente, y salvará la vida de los pobres. / R.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 3,2-3a.5-6
Hermanos: Seguramente han oído hablar de la distribución de la gracia de Dios que se me ha dado a favor de ustedes. Ya que se me dio a conocer por revelación el misterio, que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, como ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus apóstoles y profetas: que también los otros pueblos comparten la misma herencia, son miembros del mismo cuerpo y partícipes de la promesa en Jesucristo, por medio del Evangelio. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.

Lectura del santo evangelio según san Mateo 2, 1-12
Jesús nació en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes. Entonces, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando: “¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo». Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó, y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. E1los le contestaron: “En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta: “Y tú, Belén tierra de Judea, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judea, pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel”. Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles: “Vayan y averigüen cuidadosamente acerca del niño y, cuando lo encuentren, avísenme, para ir yo también a adorarlo». Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Y habiendo sido advertidos en sueños, para que no volvieran adonde estaba Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino. Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.

¡FE PARA OCCIDENTE!
La celebración de la Epifanía, tiene total vigencia en medio de nosotros. Frente aquellos que no admiten ningún tipo de manifestación religiosa, nosotros los cristianos, daremos razón de nuestra fe; nos pondremos en camino; seguiremos la estrella de la fe –y no a los cortocircuitos ideológicos-; miraremos por encima de nosotros mismos para recibir la luz que baja del cielo y percibir que Dios sigue vivo, operante, comprometido por la causa del hombre. *Jesucristo, hoy como entonces, tropieza con muchos «Herodes» a los cuales les molesta su presencia. Quieren un reino a su antojo; sin más ética que el bienestar particular o la simple estética; con pensamiento único y sin más referencia que el puro y duro nihilismo, pragmatismo o humanismo. *Jesucristo, hoy como entonces, sigue estando escondido a los ojos de muchos poderosos, y sigue siendo desconocido por millones de hombres y de mujeres que, ajenos al acontecimiento de su Nacimiento, esperan que alguien les lleve una palabra, una referencia sobre El. ¿Seremos nosotros «epifanía» de Dios en el mundo? *¿Seremos capaces de encontrar esa estrella que nos conduzca, junto con los que más queremos, a los umbrales del Portal de Belén? *¿Seremos epifanía o negación de Dios? ¿Seremos manifestación u obstáculo a su presencia? ¿Le daremos vida o lo aniquilaremos con nuestra timidez apostólica? Interrogantes que, en este día de los Reyes Magos, nos exigen una respuesta. Abramos el corazón, sintamos la presencia del Dios Niño en la gruta de nuestras almas. Dejemos que, la estrella de la fe, nos siga conduciendo por los caminos de nuestra vida y que, al final, podamos ofrecer al Señor todo lo que somos y tenemos.
¡Feliz manifestación de Dios a todos los pueblos! ¡Seamos epifanía! (Javier Leoz)

Oración universal: Con un espíritu muy abierto, oremos por nosotros y por el mundo entero diciendo: ESCÚCHANOS, PADRE.
1. Por todos los cristianos, por todos los que sentimos la alegría de creer en Jesús. OREMOS:
2. Por los hombres y mujeres de buena voluntad que no han descubierto aún el gozo de la fe: OREMOS:
3. Por los países de misión, y para que cada vez sean mas los sacerdotes y religiosos hijos de aquellas tierras. OREMOS:
4. Por los niños y niñas que hoy viven esta fiesta llenos de alegría; y también por los niños y niñas que sufren la pobreza o el abandono. OREMOS:
5. Por cada uno de nosotros, y por nuestras familias, y por nuestros amigos. OREMOS:

Celebrante: Escucha, Padre, nuestra oración, y derrama tu Espíritu en nuestros corazones. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Invitación a la comunión: Este es el Cordero de Dios, la estrella luminosa que nos guía, el alimento de vida eterna. Dichosos los invitados a la mesa de su Reino.

Lecturas de la Semana
Tiempo de Navidad - 3ª Semana
Lunes 05: 1Jn 3,22-24.4,1-6; Sal 2; Mt 4,12-17.23-24 Martes 06: 1Jn 4,7-10; Sal (71); Mc 6,34-44 Miércoles 07: 1Jn 4,11-18; Sal (71); Mc 6,45-52 Jueves 08: 1Jn 4,19-21; Sal (71); Lc 4,14-22 Viernes 09: 1Jn 5,5-6;8-13; Sal 147; Lc 5,12-16 10 Sábado 10: Bta. Ana de los Ángeles - MO-1Jn 5,14-21; Sal 149; Jn 3,22-30

jueves, 18 de diciembre de 2008

Domingo IV de Adviento - Ciclo B


Monición de entrada
Poco a poco se ha ido iluminando nuestra esperanza. La luz ha ido aumentando semana a semana. Pronto llegará la gran luz, Cristo, que con su claridad hará palidecer todas las demás. Pero ¿hemos encendido nosotros la luz en nuestro interior?; ¿en qué ocasiones concretas hemos sido luz para los demás, durante el adviento? Acerquémonos al Señor que viene con conciencia de que él puede liberarnos de todas nuestras esclavitudes, sacarnos de la mediocridad e igualar nuestras desigualdades. En silencio y en esta Eucaristía le decimos: ¡Ven, ven Señor, no tardes!

Lecturas
1.- La promesa dinástica a David fundamenta el mesianismo real. No es el rey el llamado a hacer una casa para Dios, que está con su pueblo en todo lugar. Es Dios quien hace una casa para el rey y para su pueblo: elige a sus descendientes y los declara hijos. Cada rey que nace despierta la esperanza en el que ha de instaurar el reino justo de Dios. Es un símbolo mesiánico y una toma de conciencia del pueblo de Dios que se hace en la esperanza.
2.- El Evangelio es una Buena Noticia para la humanidad; pero los hombres no habrían podido jamás imaginar su contenido si no hubiera habido una expresa revelación de Dios.

Lectura del segundo libro de Samuel 7-1-5. 8b-11. 16.
Cuando el rey David se estableció en su palacio y el Señor le dio la paz con todos los enemigos que le rodeaban, el rey dijo al Profeta Natán:
—Mira: yo estoy viviendo en casa de cedro, mientras el arca del Señor vive en una tienda.
Natán respondió al rey:
—Ve y haz cuanto piensas, pues el Señor está contigo.
Pero aquella noche recibió Natán la siguiente palabra del Señor:
—Ve y dile a mi siervo David: «¿Eres tú quien me va a construir una casa para que habite en ella?
Yo te saqué de los apriscos, de andar tras las ovejas, para que fueras jefe de mi pueblo Israel. Yo estaré contigo en todas tus empresas, acabaré con tus enemigos, te haré famoso como a los más famosos de la tierra. Daré un puesto a Israel, mi pueblo: lo plantaré para que viva en él sin sobresaltos, y en adelante no permitiré que animales lo aflijan como antes, desde el día que nombré jueces para gobernar a mi pueblo Israel.
Te pondré en paz con todos tus enemigos, te haré grande y te daré una dinastía. Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia y tu trono durará por siempre.»

Salmo 88
R/. Cantaré eternamente las misericordias del Señor.

Cantaré eternamente las misericordias del Señor,
anunciaré tu fidelidad por todas las edades. Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno,
más que el cielo has afianzado tu fidelidad.»R.
Sellé una alianza con mi elegido,
jurando a David, mi siervo:
«Te fundaré un linaje perpetuo,
edificare tu trono para todas las edades.» R.
El me invocará: «Tú eres mi padre,
mi Dios, mi Roca salvadora.»
Le mantendré eternamente mi favor,
y mi alianza con él será estable. R.

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Romanos 16,25-27.
Hermanos:
Al que puede fortalecernos según el evangelio que yo proclamo, predicando a Cristo Jesús —revelación del misterio mantenido en secreto durante siglos eternos y manifestado ahora en la Sagrada Escritura, dado a conocer por decreto del Dios eterno, para traer a todas las naciones a la obediencia de la fe—, al Dios, único Sabio, por Jesucristo, la gloria por los siglos de los siglos. Amén. Palabra de Dios.

Lectura del santo Evangelio según San Lucas 1,26-38.
A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.
El ángel, entrando a su presencia, dijo:
—Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres.
Ella se turbó ante estas palabras, y se preguntaba qué saludo era aquél.
El ángel le dijo:
—No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.
Y María dijo al ángel:
—¿Cómo será eso, pues no conozco varón?
El ángel le contestó:
—El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios.
Ahí tienes a tu pariente Isabel que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.
María contestó:
—Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra.

EL SI DE MARÍA ES NUESTRO SI
La que primero escuchó esta Buena Noticia -desde la más profunda admiración, alegría y gratitud- fue María de Nazaret, una humilde muchacha de un pueblo insignificante, Nazaret. Y su respuesta fue de acogida abierta: «Hágase en mí según tu palabra». Sería bueno que hoy proclamáramos el cuarto prefacio del Adviento, «María, nueva Eva»: si el «no» de Eva tuvo las consecuencias que tuvo, el «sí» de María nos abrió la puerta a la venida del Salvador. Ella aparece hoy como la mejor representante de todos los que en el A.T. esperaron al Mesías -la verdadera «hija de Sión»- y de todos los que en el N.T. acogieron al enviado de Dios -la primera cristiana, miembro de la Iglesia de Jesús.
Este ejemplo nos estimula a que también nosotros respondamos a la venida del Señor con la apertura de puertas y corazones. Muchos, en este mundo, no saben por qué hacen fiesta o por qué se hacen regalos en la Navidad. Nosotros, los cristianos, sí, y nos disponemos a celebrarla desde un nivel humano, y a la vez de fe, por la renovada gracia de la venida del Señor. Y lo hacemos con las mismas actitudes que vemos en María: confianza, humilde agradecimiento, total apertura a su voluntad, alegría por la venida de Dios a nuestra historia y convicción de que desde entonces, hace dos mil años, Cristo Jesús, aunque no le veamos, está muy activamente presente en nuestra vida. Lo demás es consecuencia: porque ésta es una Buena Noticia como para hacer fiesta y alegrarse y reunirse en familia y felicitarse.
Cuando celebramos la Eucaristía es siempre Navidad. Porque el Señor, ahora Resucitado, se nos hace realmente presente en nuestra comunidad, en la Palabra que se nos proclama, en el pan y el vino. Lo que pasó en María el día de la Anunciación -Cristo se hizo presente en ella por obra del Espíritu- es lo que pasa en nuestro altar, cuando el pan y el vino se conviertan por obra del mismo Espíritu en el Cuerpo y Sangre salvadores de Cristo Jesús, que se nos da como alimento. Por eso la Eucaristía es la mejor preparación y la mejor celebración de la Navidad.

Oración de los fieles
Junto con María vamos a proclamar las grandezas de Dios, y por su mediación ponemos en sus manos nuestras súplicas, con la seguridad de ser escuchados.
R.- MADRE DEL ADVIENTO, ESPERAMOS A TU HIJO.
1.- Tú, María, que dijiste Sí a Dios desde lo más profundo de tu corazón, haz que tu Iglesia renueve su sí de fidelidad cada día sin importarle las consecuencias que de ello puedan derivarse. OREMOS
2.- Tú, María, que en silencio llevaste el peso de tu maternidad ante los juicios y las críticas de tus allegados, envía tu protección a los que sufren, a los que no se sienten comprendidos, a los que son objeto de malos entendidos para que se aclare su problema y vuelva a ellos la confianza perdida. OREMOS
3.- Tú, María, que anduviste un camino incierto por un mandato de Roma, ayúdanos en nuestro caminar con tantas piedras, tantos baches, tantas caídas, para que seamos fuertes y sigamos adelante sin desfallecer. OREMOS.
4.- Tú, María, que fuiste madre en unas condiciones tan precarias, ayuda a todas las madres que se sienten solas y desprotegidas en ese momento tan especial, para que encuentren unos brazos abiertos que les ayuden a salir de esa situación. OREMOS
5.- Tú, María que ayudaste a salvar al mundo desde la más férrea pobreza, ayúdanos a ser generosos y cariñosos con los pobres, los parados, los marginados de la sociedad y todos los que de una u otra forma se encuentran en una situación desafortunada y dolorosa. OREMOS
6.- Tú, María, para que contigo sintamos la cercanía del Señor que viene a salvarnos, a liberarnos y a consolarnos para que vivamos llenos de alegría. OREMOS

Celebrante: Recibe nuestro agradecimiento, Señor Padre Nuestro, junto con María, la Madre de Tu Hijo, por la generosidad que has tenido mandando al mundo a tu propio Hijo para salvarnos. Queremos colaborar con Él en la tarea de la salvación. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Lecturas del día
Lunes 22: 1 Sam 1, 24-28; Sal 1 Sam 2,1-8; Lc 1, 46-56 Martes 23: Mal 3, 1-4. 23-24; Sal 24; Lc 1, 57-66
Miércoles 24: 2 Sam 7:1-5, 8-12, 14, 16; Sal 89; Lc 1:67-79
Vigilia de Navidad (Solemnidad) Is 62, 1-5; Sal 88; Hch 13, 16-17. 22-25; Mt 1, 1-25
Jueves 25: Navidad Is 52, 7-10; Sal 97; Heb 1, 1-6; Jn 1, 1-18
Viernes 26: Fiesta San Esteban, mártir Hch 6, 8-10; 7, 54-59; Sal 30; Mt 10, 17-22
Sábado 27: Fiesta San Juan, apóstol 1 Jn 1, 1-4; Sal 96; Jn 20, 2-8

domingo, 14 de diciembre de 2008

Domingo III de Adviento - Ciclo B


Oración al encender la tercera vela de la corona 

En las tinieblas se encendió una luz,
en el desierto clamó una voz.
Se anuncia la buena noticia: el Señor va a llegar.
Preparen sus caminos, porque ya se acerca.
Adornen su alma
como una novia se engalana el día de su boda.
Ya llega el mensajero.
Juan Bautista no es la luz,
sino el que nos anuncia la luz
Cuando encendemos estas tres velas
cada uno de nosotros quiere ser
antorcha tuya para que brilles, llama para que calientes.
¡Ven, Señor, a salvarnos,
envuélvenos en tu luz, caliéntanos en tu amor!

Desbordo de gozo con el Señor

Lectura del libro de Isaías. 61, 1-2a. 1 0-11

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. Me ha enviado para dar la buena noticia a los que sufren, para vendar los corazones desgarrados, para proclamar la amnistía a los cautivos, ya los prisioneros la libertad, para proclamar el año de gracia del Señor. Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios: porque me ha vestido con traje de salvación y me ha envuelto con manto de justicia, como novio que se pone la corona, o novia que se adorna con sus joyas. Como la tierra echa sus brotes, como un jardín hace brotar sus semillas, así el Señor hará brotar la justicia y la alabanza ante todos los pueblos. Palabra de Dios. 

Salmo: Lc 1,46-48.49-50.53-54

R. Se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador.

- Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones./R.
- Porque el Poderoso ha hecho obras gran des por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. /R.
- A los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia. /R.

Que su espíritu, alma y cuerpo, sea custodiado sin reproche hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo

Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a los Tesalonicenses 5,16-24 

Hermanos: Estén siempre alegres. Oren constantemente. Den gracias en toda ocasión, pues esto es lo que Dios quiere de ustedes en Cristo Jesús. No apaguen el fuego del Espíritu; no desprecien el don de profecía; sino examínenlo todo. Y quédense con lo bueno. Guárdense de toda clase de maldad. Que el mismo Dios de la paz los santifique totalmente, los conserve íntegros en espíritu, alma y cuerpo, y sin reproche hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo. El, que los ha llamado, es fiel y cumplirá sus promesas. 
Palabra de Dios.

En medio de ustedes hay uno que no conocen 

+ Lectura del santo evangelio según san Juan 1 ,6-8.19-28

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: este venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. Y este fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan, a que le preguntaran: “¿Tú quien eres?” El confesó sin reservas: “Yo no soy el Mesías”. Le preguntaron: “¿Entonces, qué? ¿Eres tu Elías?” El dijo: “No lo soy”. “¿Eres tú el Profeta?” Respondió: “No”. Y le dijeron: “¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado, ¿qué dices de ti mismo?» El contestó: “Yo soy la voz que grita en el desierto: “Allanen el camino del Señor", como dijo el profeta Isaías». Entre los enviados había fariseos y le preguntaron: «Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?» Juan les respondió: «Yo bautizo con agua; pero en medio de ustedes hay uno que no conocen, que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de su sandalia». Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando. Palabra del Señor. 

La alegría cristiana

El mensaje de hoy se centra en la alegría cristiana y su fundamento. Como dijo el famoso escritor Chesterton, "la alegría es el gigantesco secreto del cristiano". La alegría cristiana no es la satisfacción momentánea que sentimos cuando "las cosas van bien". Ella tiene un fundamento sobrenatural: La presencia y la acción de Dios en nuestro corazón.
Por eso, para sostener nuestra alegría, cobra especial importancia la indicación del Bautista: "en medio de ustedes hay alguien a quien no conocen". En efecto, si no conocemos a Jesús y no lo "reconocemos" en medio de las personas y acontecimientos de nuestra vida, se nos escaparán el gozo y la alegría cristiana.
A Cristo se lo conoce leyendo y releyendo el evangelio, y confrontando nuestra vida con la suya. El Adviento es ocasión propicia para examinarnos en este aspecto básico de nuestra Fe: ¿Conocemos a Jesús? Nadie ama lo que no conoce.
Es importante señalar otra importante consecuencia: La experiencia de Jesús y la consecuente experiencia de la alegría cristiana se traduce en obras de apostolado y caridad. El que "conoce" a Jesús, el que está enamorado de Jesús, quiere que otros lo conozcan y vivan la alegría de la fe, de la nueva vida que trae Jesús. La alegría de estar junto a Jesús, el Señor, de pertenecer al Padre todo providente, de ser templo del Espíritu Santo, enciende el corazón, produce ese entusiasmo evangelizador y caritativo que torna nuestra vida rica de significado y de obras.
Conocer a Jesucristo y darlo a conocer por nuestro alegre testimonio de fe y caridad es un programa para toda la vida.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Domingo I de Adviento - B


¡Ojalá rasgases el cielo y bajases!

Lectura del libro de Isaías 63,16b-17.19b;64;2b-7

Tú, Señor, eres nuestro padre, desde siempre te invocamos como «Nuestro redentor”. Señor, ¿por qué permites que nos desviemos de tus caminos y endureces nuestro corazón para que no te respetemos? Cambia de actitud, por amor a tus siervos y a las tribus que te pertenecen. ¡Ojalá rasgases el cielo y bajases derritiendo los montes con tu presencia! Bajaste, y los montes se derritieron con tu presencia. Jamás oído oyó, ni ojo vio un Dios, fuera de ti, que hiciera tanto por el que espera en él. Sales al encuentro del que practica gozosamente la justicia y se acuerda de tus caminos. Estabas enojado, porque habíamos pecado: aparta nuestras culpas, y seremos salvos. Todos éramos impuros, nuestra justicia era como paño inmundo. Todos nos marchitábamos como si fuéramos hojas: nuestras culpas nos arrastraban como el viento. Nadie invocaba tu nombre ni se esforzaba por aferrarse a ti; pues nos ocultabas tu rostro y nos entregabas al poder de nuestra culpa. Y, sin embargo, Señor, tú eres nuestro padre, nosotros la arcilla y tú el alfarero: somos todos obra de tu mano. Palabra de Dios. 

Salmo responsorial (79)

R. Señor, Dios nuestro restáuranos, que brille tu rostro y nos salve.

- Pastor de Israel, escucha, tu que te sientas sobre querubines, resplandece. Despierta tu poder y yen a salvamos. /R.
- Dios de los ejércitos, vuélvete: mira desde el cielo, fíjate; ven a visitar tu viña, la cepa que tu diestra plantó, y que tú hiciste vigorosa. /R.
- Que tu mano proteja a tu escogido, al hombre que tu fortaleciste. No nos alejaremos de ti; danos vida, para que invoquemos tu nombre. /R.

Aguardamos la manifestación de nuestro Señor Jesucristo

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 1,3-9

Hermanos: A ustedes gracia y paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo. En mi acción de gracias a Dios los tengo siempre presentes, por la gracia que Dios les ha dado en Cristo Jesús. Pues por medio de él han sido enriquecidos en todo: en el hablar y en el saber. El testimonio sobre Cristo se ha confirmado en ustedes, hasta el punto de que no les falta ningún don a los que aguardan la manifestación de nuestro Señor Jesucristo. El los mantendrá firmes hasta, el final, para que no tengan de que acusarlos en el día de la venida de nuestro Señor Jesucristo. Porque Dios es fiel, y él los llamó a vivir en comunión con su Hijo, Jesucristo, Señor nuestro. Palabra de Dios. 

Aclamación antes del Evangelio Sal 84,8

Aleluya, aleluya. Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación. R. Aleluya.

Velen, pues no saben cuando vendrá el dueño de la casa

Lectura del santo evangelio según san Marcos 13,33-37

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Estén despiertos y vigilantes: pues no saben ustedes cuándo llegará el momento. Es igual que un hombre que se fue de viaje y dejó su casa, y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que vigilara. Estén atentos, pues no saben cuando vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a media noche, o al canto del gallo, o al amanecer, no sea que venga inesperadamente y los encuentre dormidos. Lo que les digo a ustedes se lo digo a todos: ¡estén vigilantes!» 
Palabra del Señor.

Comentario

1. Una oración escuchada

1.1 ¡Qué grato es volver los ojos al pasado, a nuestro pasado en Israel, porque todos hemos nacido a la fe gracias a Israel, y reconocer nuestra voz en ese gemido del profeta: "ojalá rasgaras el cielo y bajaras" (Is 64,1)! Así suplica el corazón oprimido por la tristeza; así ruega el alma agotada en su esfuerzo; así se queja el hombre que ha palpado su límite y sabe que nada le queda, sino el horizonte de Dios.

1.2 Aparentemente se trata de un mensaje de desesperación, pero es todo lo contrario. Cuando el hombre sólo cuenta con sus recursos y estos se le terminan llega la desesperación; pero si ese hombre cree en Dios, hace de su angustia un camino que le lleva más allá de sí mismo. Pues tal es la condición del ser humano: desesperarse en la cárcel de sí mismo, o trascender arrojándose en las manos de su Creador. El profeta nos enseña a escoger.

1.3 Y lo más hermoso de esa oración es que sabemos que fue y que será escuchada. Fue escuchada ya, podemos decir si miramos el misterio del Verbo Encarnado, pues él rasgó los cielos y bajó. Pero además será escuchada una vez más, la última y gloriosa, la definitiva, cuando el Cristo glorioso rompa los cielos, cuando los recoja como una tienda (cf. Is 40,22) y brille su majestad infinita el día último. Esta súplica, pues, abre el adviento de modo único, porque recuerda la primera venida y ya anuncia la segunda.

2. Somos hechura de tus manos

2.1 Todo el adviento, que hoy empieza, va sellado con un tono de bendita esperanza. La esperanza no es simple ilusión; la esperanza no es simple proyecto. La esperanza nace en el borde mismo en donde nace también la desesperanza, esto es, allí donde sabemos cruda y profundamente qué somos y qué quisiéramos ser. Desde la conciencia viva de lo que somos aprendemos la distancia hasta lo que queremos ser. Las dos cosas se perciben en la meditación de Isaías: "nosotros pecábamos y te éramos siempre rebeldes" (Is 64,5): esto es lo que hemos sido; "sin embargo, Señor, tú eres nuestro Padre" (Is 64,8): este es el principio de lo que podemos ser.

2.2 De aquí aprendemos varias cosas. Primera: nuestro pecado no destruye nuestro vínculo con Dios. Pecadores como somos, seguimos estando en sus manos, y él sigue siendo nuestro alfarero. El pecado no anula la soberanía de Dios. Segunda: el que nos hizo es quien sabe rehacernos. No haya para el hombre otra alternativa, porque no hay otro Creador. Tercera: si en las consecuencias del pecado aparece la justicia, en la victoria sobre el pecado brillan la gracia y la misericordia. Por ello no hay modo de escapar de Dios. Como Él mismo dijo a santa Catalina de Siena: "en mis manos están para justicia o misericordia".

3. Permanecer despiertos

3.1 Isaías pide la llegada de Dios; Jesucristo nos advierte sobre lo incierto de su visita. Todo sucede como diciendo que mientras unos sufren porque se retrasa otros viven como si nunca fuera a venir el Señor. Así vive el mundo, y las dos cosas las hemos visto una y otra vez.

3.2 La visita de Dios se parece a la de un ladrón porque arrebata lo que creíamos poseer. Y la razón es que no somos poseedores sino administradores, como Jesús enseñó en más de un lugar. Para quien se cree dueño, Dios sólo puede ser un ladrón y su llegada es como un robo. Para quien se siente administrador, en cambio, la llegada de Dios es el término de sus fatigas; es el momento de cesar en su labor y pasar al banquete. Como sucede en la Eucaristía.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Dedicación de la Basílica de Letrán - 9 de Noviembre


Monición de entrada
Hoy, día 9 de noviembre, celebramos una fiesta peculiar: la dedicación de la basílica de san Juan de Letrán, que es la catedral de Roma y recibe el nombre de «cabeza de todas las iglesias de la ciudad y del mundo» y también «madre de todas las iglesias». Esta le viene del hecho de ser el primer gran templo cristiano construido en Roma después de las persecuciones, en el siglo IV.
Esta fiesta de hoy nos invita a sentirnos más intensamente piedras vivas de la única Iglesia de Cristo, reafirmando nuestra comunión eclesial. Y también nos impulsa a fortalecer nuestra dignidad como templos vivos del Espíritu Santo.

Celebrante: La gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, y de Jesucristo, el Señor, estén con todos ustedes.

Acto penitencial
Nosotros, los fieles que formamos la Iglesia aquí en la tierra, somos mujeres y hombres pecadores, necesitados de la conversión del corazón y de la misericordia de Dios, implorémoslas en estos momentos de silencio.
- Tú, que eres el santuario de Dios entre los hombres: SEÑOR, TEN PIEDAD.
- Tú, que eres el fundamento de nuestra fe: CRISTO, TEN PIEDAD.
- Tú, que nos llamas a ser una comunidad de piedras vivas: SEÑOR, TEN PIEDAD.

Lecturas
1.- El profeta Ezequiel profetiza la reconstrucción del Templo de Jerusalén, del que manará un agua capaz de regenerarlo todo. Es como una imagen de la vida nueva que nos ofrece la Iglesia de Jesucristo.
2.- San Pablo nos recuerda que aquellos que han sido edificados sobre Jesucristo, se convierten en templos vivos de Dios en el mundo.

Lectura del libro de Ezequiel. 47,1-2.8-9.12
En aquellos días, el hombre me hizo volver a la entrada de la casa, y vi que salía agua por debajo del umbral de la casa, en dirección al oriente, porque la fachada de la casa miraba hacia el oriente. El agua descendía por debajo del costado derecho de la casa, al sur del altar. Luego me sacó por el camino de la puerta septentrional y me hizo dar la vuelta por un camino exterior, hasta la puerta exterior que miraba hacía el oriente. Allí vi que el agua fluía por el costado derecho. Entonces me dijo:"Estas aguas fluyen hacia el sector oriental, bajan hasta la estepa y van a desembocar en el mar. Se las hace salir hasta el mar, para que sus aguas sean saneadas. Hasta donde llegue el torrente, tendrán vida todos los seres vivientes que se mueven por el suelo y habrá peces en abundancia. Porque cuando esta agua llegue hasta el mar, sus aguas quedarán saneadas y abrá vida en todas partes adonde llegue el torrente. Al borde del torrente, sobre sus dos orillas, crecerán arboles frutales de todas las especies. No se marchitarán sus hojas ni se agotarán sus frutos, y todos los meses producirán nuevos frutos, porque el agua sale del santuario. Sus frutos servirán de alimento y sus hojas de remedio". Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.

Salmo (45)
R. Los canales del río alegran la ciudad de Dios.
- El Señor es nuestro refugio y fortaleza, una ayuda siempre pronta en los peligros. Por eso no tememos, aunque la tierra se conmueva y las montañas se desplomen hasta el fondo del mar. /R.
- Los canales del río alegran la ciudad de Dios, la más santa morada del Altísimo. El Señor está en medio de ella, nunca vacilará; él la socorrerá al despuntar la aurora. /R.
- El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro baluarte es el Dios de Jacob. Vengan a contemplar las obras del Señor, el hace cosas admirables en la tierra. /R.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 3,9-11.16-1 7
Hermanos:
Ustedes son el campo de Dios, el edificio de Dios. Según la gracia que Dios me ha dado, yo puse los cimientos como lo hace un buen arquitecto, y otro edifica encima. Que cada cual se fije bien de qué manera construye. El fundamento ya está puesto y nadie puede poner otro, porque el fundamento es Jesucristo. ¿No saben que ustedes son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes? Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él. Porque el templo de Dios es sagrado, y ustedes son ese templo. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio l Cró 7, 16
Aleluya, aleluya. Dice el Señor: «Yo he elegido y consagrado esta casa, a fin de que mi nombre resida en ella para siempre». R. Aleluya.

Lectura del santo evangelio según san Juan 2,13-22
Se acercaba la Pascua de los judíos. Jesús subió a Jerusalén y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas y a los cambistas sentados delante de sus mesas. Hizo un látigo de cuerdas y los echó a todos del templo; junto con sus ovejas y sus bueyes; desparramó las monedas de los cambistas, derribó sus mesas y dijo a los vendedores de palomas: «Saquen esto de aquí y no hagan de la casa de mi Padre una casa de comercio». Y sus discípulos recordaron las palabras de la Escritura: «El celo por tu casa me consumirá». Entonces los judíos le preguntaron: «¿Qué signo nos das para obrar así?» Jesús les respondió: «Destruyan este templo y en tres días lo volveré a levantar». Los judíos le dijeron: «Han sido necesarios cuarenta y seis años para construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?» Pero el se refería al templo de su cuerpo. Por eso, cuando Jesús resucitó, sus discípulos recordaron que el había dicho esto, y creyeron en la Escritura y en la palabra que había pronunciado.Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.

USTEDES SON EL TEMPLO VIVO Y VERDADERO DE DIOS
La Basílica de Letrán fue erigida por el emperador Constantino hacia el año 324. Fue el primer templo cristiano. Por eso, se la considera "madre y cabeza de todos los templos cristianos del mundo". Se la llama "de Letrán" por el lugar en que fue erigida dentro de Roma. Su nombre completo es Basílica de san Juan de Letrán, porque el baptisterio está dedicado a los santos Juan Bautista y Juan Evangelista. Fue la sede oficial del obispo de Roma -es decir, del Papa- desde el siglo IV hasta el siglo XIV. Todavía hoy sigue siendo la catedral de Roma, sede del obispo en quien el Papa delega la atención pastoral de la ciudad de Roma. Esta fiesta comenzó a celebrarse en el siglo XII.
¿Qué sentido tiene para nosotros esta fiesta? San Cesareo de Arlés (siglo VI) decía: "Hoy, hermanos muy queridos, celebramos con gozo y alegría ... la dedicación de este templo; pero nosotros debemos ser el templo vivo y verdadero de Dios".
Todas las religiones han tenido y tienen un lugar destinado al culto: llámense iglesia, templo, sinagoga, mezquita ... Este lugar concreto del culto comunitario a Dios -ya sea una espléndida basílica o una simple capilla- es "signo" de la presencia de Dios entre sus hijos. Venimos al templo para encontrarnos con Dios en el recogimiento y la oración, y también a encontrarnos con los hermanos con quienes celebramos comunitariamente el culto a Dios.
El "'lugar" del culto es importante, pero no es lo único. La primacía la tiene el espíritu, la fe, el corazón. El culto que profesamos a Dios, aquí en el templo, hay que trasladarlo a la vida. El culto verdadero -en espíritu y verdad- tiene dos direcciones: Una vertical que va de Dios al hombre y del hombre a Dios, y otra horizontal, que va del creyente y de la comunidad a los demás hombres, a la vida, en solidaridad fraterna con los demás, especialmente con nuestros hermanos más débiles y necesitados. Al salir del templo, cada domingo, o cada día, es cuando palpamos la verdad o mentira de nuestro culto y religión, el amor a Dios; cuyo Espíritu habita en todo hombre.

Oración universal:
Reunidos en esta casa de oración, presentemos a Dios nuestras peticiones, diciendo:
ESCUCHA SEÑOR NUESTRA ORACIÓN.
1. Por la Iglesia de Roma. Que sea ejemplo de fe y de amor para todas las Iglesias. Roguemos al Señor. R.
2. Por el papa Benedicto, obispo de Roma. Que Dios le de acierto y alegría en su misión. Roguemos al Señor. R.
3. Por nuestro obispo Miguel. Que con su ministerio nos ayude a todos a crecer en la fe y la esperanza. Roguemos al Señor. R.
4. Por los que no conocen a Jesucristo. Que puedan descubrir un día la luz de la fe. Roguemos al Señor. R.
5. Por los enfermos y los que sufren: para que la participación en la pasión de Jesucristo les abra las puertas del Reino de Dios. Roguemos al Señor. R.
6. Por todos nosotros: para que fieles al Espíritu recibido en el Bautismo y alimentados con la Eucaristía, vivamos como Pueblo de Dios, Cuerpo de Cristo y Templo del Espíritu Santo. Roguemos al Señor. R.
Celebrante: Escucha, Señor, las peticiones que te hemos dirigido en esta casa de oración, y concédenos con abundancia lo que te hemos pedido. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Lecturas de la semana
Lunes 10 San León Magno, papa y doctor de la Iglesia, memoria obligatoria. Tt 1, 1-9; Sal 23; Lc 17, 1-6 Martes 11 San Martín de Tours, Obispo, memoria obligatoria. Tt 2, 1-8. 11-14; Sal 36; Lucas 17, 7-10 Miércoles 12 San Josafat, Obispo y mártir, memoria obligatoria.Tt 3, 1-7; Sal 22; Lc 17, 11-19 Jueves 13 San Diego de Alcalá, memoria libre. Filemón 7-20; Sal 145; Lc 17, 20-25 Viernes 14 2Juan 4-9; Sal 118; Lc 17, 26-37 Sábado 15 3Juan 5-8; Sal 111; Lc 18, 1-8

sábado, 1 de noviembre de 2008

Conmemoración de los fieles difuntos - 2 de noviembre


Yo sé que mi Redentor vive 

Lectura del libro de Job 19,1.23-27

En aquellos días Job tomó la palabra y dijo: "¡Ah, si se escribieran mis palabras y se las grabara en el bronce; si con un punzón de hierro y plomo fueran esculpidas en la roca para siempre! Porque yo sé que mi Redentor vive y que él, el último, se alzará sobre el polvo. Y después que me arranquen esta piel, yo, con mi propia carne veré a Dios. Sí, yo mismo lo veré, lo contemplarán mis ojos, no los de un extraño. Esta es la firme esperanza que tengo”. Palabra de Dios. 

Salmo responsorial (24)

R. A ti, Señor, levanto mi alma.

- Acuérdate, Señor, que son eternos tu amor y tu ternura. Señor, acuérdate de mí con ese mismo amor y esa ternura. R.
- Alivia mi angustiado corazón y haz que lleguen mis penas a su fin. Contempla mi miseria y mis trabajos y perdóname todas mis ofensas. R.
- Protégeme, Señor, mi vida salva, que jamás quede yo decepcionado de haberte entregado mi confianza; la rectitud e inocencia me defiendan, pues en ti tengo puesta mi esperanza. R.

El tiene el poder de poner todas las cosas bajo su dominio

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 3,20-21
Hermanos: 
Nosotros somos ciudadanos del cielo, y esperamos ardientemente que venga de allí como Salvador el Señor Jesucristo. El transformará nuestro pobre cuerpo mortal, haciéndolo semejante a su cuerpo glorioso, con el poder que tiene para poner todas las cosas bajo su dominio. Palabra de Dios

Aclamación antes del Evangelio Jn 6,40

Aleluya, aleluya. El que cree en mí tiene la vida eterna, dice el Señor, y yo lo resucitaré en el último día. R. Aleluya.

Verdaderamente, este hombre era Hijo de Dios.

+ Lectura del santo evangelio según san Marcos 15,33-39;16,1-6

Al mediodía, se oscureció toda la tierra hasta las tres de la tarde; y a esa hora, Jesús exclamó en alta voz: «Eloi, Eloi, lamá sabactani», que significa: «Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado?». Algunos de los que se encontraban allí, al oírlo, dijeron: «Está llamando a Elías». Uno corrió a mojar una esponja en vinagre y, poniéndola en la punta de una caña, le dio de beber, diciendo: «Vamos a ver si Elías viene a bajarlo». Entonces Jesús, dando un gran grito, expiró. El velo del Templo se rasgo en dos, de arriba abajo. Al verlo expirar así, el centurión que estaba frente a él exclamó: “¡Verdaderamente, este hombre era Hijo de Dios!”. Pasado el sábado, María Magdalena, María, la madre de Santiago, y Salomé compraron perfumes para ungir el cuerpo de Jesús. A la madrugada del primer día de la semana, cuando salía el sol, fueron al sepulcro. Y decían entre ellas: «¿Quién nos correrá la piedra de la entrada del sepulcro?». Pero al mirar, vieron que la piedra había sido corrida; era una piedra muy grande. Al entrar al sepulcro, vieron a un joven sentado a la derecha, vestido con una túnica blanca. Ellas quedaron sorprendidas, pero el les dijo: «No teman. Ustedes buscan a Jesús de Nazaret, el Crucificado. Ha resucitado, no esta aquí. Miren el lugar donde lo habían puesto».
Palabra del Señor. 

Volver a la casa del Padre.

Hoy celebramos nuestra fe en la vida eterna en recuerdo de nuestros seres queridos difuntos y como preparación a nuestro propio regreso a la Casa del Padre. Todos hemos de morir. La vida del cristiano es un confiado caminar hacia la Casa del Padre, y la muerte es la puerta. Junto a ella, está esperando Dios Padre para introducirnos en la eterna fiesta de su inmenso corazón.
La fe nos ayudará a superar el instintivo temor a la muerte. Un famoso autor lo ilustra de esta forma: «Supongamos a un feto acurrucado bajo el amante corazón de su madre. Imaginen que alguien le hablara y le dijera: "No puedes quedarte aquí mucho tiempo. Dentro de pocos meses, tendrás una vida nueva. En niño puede objetar tercamente: "No quiero dejar este sitio, aquí estoy bien, me aman y soy feliz. No quiero saber nada de esa nueva vida. ¡Fuera de aquí!. Pero la criatura nace. Muere respecto de su vida fetal. Pero se encuentra que lo rodean brazos fuertes y amorosos. Alza la vista y ve un bello rostro lleno de ternura: el de su madre. Siente que es bien recibido, cuidado y querido. Entonces se dice: "¡Que tonto he sido! ¡Este lugar, al que vine a parar es maravilloso!.
Cuando al finalizar nuestra misión en la vida, debemos partir, nos ocurre algo parecido. "¡No quiero morir!", gritamos, "Tengo mis seres queridos. Amo este mundo, el alba y el atardecer, la luna y las estrellas. Me gusta sentir la vida a mi alrededor. ¡No quiero morir". Pero, al llegarle su hora, muere. ¿Qué sucederá entonces? ¿Acaso Dios, el Padre de Jesús, se va a olvidar de su criatura? ¿No debemos suponer, mas bien, que ese hombre sentirá que lo reciben brazos cariñosos? ¿Sus ojos no encontrarán una faz fuerte y hermosa, más dulce aun que aquel primer rostro materno que vio hace tanto tiempo? Sí, no tengamos dudas: ni siquiera se puede pensar aquello que Dios preparó para los que lo aman.
Nuestra patria definitiva es el cielo. Los que partieron ya están en la Casa del Padre. Los que peregrinamos aún en este mundo nos apoyamos en Jesús, Camino, Verdad y Vida. Junto a él, celebramos con ánimo pascual la esperanza cristiana.

ORACIÓN POR LOS DIFUNTOS

  ORACIÓN EN EL VELORIO En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Bajen santos de Dios, salgan al paso, ángeles de Señor, ...